Jugar enseñando tai-chi

Por Dr. J.R. Soto Caride

1. Planteamiento lúdico en la enseñanza de los deportes

El Tai-Chi-Chuan (en adelante TCC), es un estilo interno de Wu-Shu.
Podemos definir el TCC como:
– Sucesión de movimientos corporales encadenados y armónicos, lentos y suaves, coordinados con la respiración para conseguir larga vida y defensa propia (Tarragó 1990:17).
Arte marcial interno chino, apacible, integral y equilibrador (Soto J.R., Dopico J. y Giráldez M. 2006:146).

Desde un punto de vista psicomotriz, el TCC se puede considerar un ejercicio de bajo impacto, de movimientos suaves y continuados, de naturaleza aeróbica extensa y de intensidad moderada y de muy fácil autorregulación (Soto, Dopico e Iglesias 2002b; Pont 2003; Kressig y Beauchet 2004; Lan, Chen y Lai 2004a; Lan, Chou, Chen, Lai y Wong 2004b; Taylor-Piliae y Froelicher 2004b).
Podemos afirmar que hay diferentes formas de interpretar la práctica del TCC. Los distintos maestros/as y sus cadenas de alumnos/as (muchas veces asociados en forma de pirámides y grupos herméticos), se retroalimentan de sus propias convicciones y, lógicamente, hipotecan y condicionan la forma en la que se enseña. Su pedagogía y didáctica específica influyen en la visión de sus practicantes y en todos los elementos del proceso educativo, la indumentaria, el lenguaje utilizado, el ambiente y los tiempos de la clase, el nivel de demandas y exigencias psicofísicas de sus practicantes, las expectativas de los alumnos, etc. En mi opinión y de forma general, podemos distinguir dos corrientes principales:

Corriente marcial: En esta corriente se defiende que el TCC nació como un arte marcial y como arte de guerra es como hay que enseñarlo, sentirlo y difundirlo. Su práctica estaría principalmente determinada por la perfección psicomotriz. Se exige que la persona adquiera un nivel de psicomotricidad fina absolutamente precisa y adaptada a lo que el maestro determina que es o no es correcto. Y, alcanzada esta perfección motriz, el alumno sería una eficaz maquina de combate.

Corriente saludable-esotérica: En este grupo de maestros, estarían los que interpretan el TCC como un medio místico para alcanzar altas cotas espirituales. La psicomotricidad del movimiento pierde importancia, pasando a valorar por encima de todo las sensaciones psíquicas. El TCC se une indisociablemente a otras actividades complementarias saludables, como la alimentación vegetariana, el estilo de vida natural, la ropa de tejidos naturales, etc. Y, alcanzada esta perfección espiritual, el alumno sería un espíritu elevado por encima de las necesidades materiales mundanas… (artículo entero en la revista).

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