Zanshin, Alerta constante para evitar lesiones

Por Stanley Pranin

Recientemente recibí una noticia impactante de los EU. Una aikidoka sufrió una severa lesión en el cuello durante su entrenamiento en un dojo en el norte de California. No tengo mucha información en específico de las causas de la lesión pero aparentemente la joven colisionó con hombre voluminoso quien cayó sobre su cuello causando una severa lesión en la columna vertebral que la ha dejado en estado paralítico. No sé cuál es el pronóstico para una recuperación total o parcial -espero que haya posibilidad de una recuperación significante- pero este trágico incidente debería servir como un recordatorio a los practicantes de Aikido de todas partes.

Cuál fuera la causa de la lesión, tan sólo el hecho que haya ocurrido es prueba de que los métodos de práctica empleados en el dojo fueron inseguros. No pretendo señalar a este dojo en particular criticándolo. Estoy seguro que todos los involucrados, haciendo la retrospectiva, están dolorosamente conscientes de lo inadecuado de su método. Estoy seguro de que el maestro a cargo simplemente estaba conduciendo la clase tal y como sus superiores se lo habían enseñado sin pensar de más en la seguridad.

Mi experiencia me dice que este tipo de lesión pudo haber ocurrido prácticamente en cualquier lado dentro del mundo del Aikido. Para mí es asombroso que personas inteligentes y prudentes abandonen su actitud normal de estar alerta cuando están sumergidos en la calidez del ambiente familiar de un dojo de Aikido. He practicado y observado el aikido en numerosos países y no es fuera de lo común ver clases llevadas al cabo bajo condiciones apretadas donde las lesiones fácilmente puedan ocurrir. El peligro es particularmente alto durante la práctica de ki no nagare donde se usan movimientos amplios y fluidos; aparte de unas cuantas palabras de advertencia de parte del maestro a cargo para tener cuidado, rara vez he visto un método sistemático para asegurar un ambiente de entrenamiento seguro. Los estudiantes tienden a proyectar libremente en cualquier espacio abierto.

Un ejemplo extremo de lo que me refiero puede verse de manera más clara en seminarios, normalmente atendidos por cientos de participantes donde es virtualmente imposible entrenar con paz mental porque hay demasiadas personas metidas en un área de práctica limitada. La única “defensa personal” que uno puede aprender bajo dichas circunstancias es el arte fino de cómo evitar chocar con un compañero de práctica… (artículo entero en la revista).

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