¿Puede la competición mejorar el Aikido?

Por Stanley Pranin

El Aikido ha disfrutado de un crecimiento continuo desde su silenciosa introducción en Japón después de la Segunda Guerra Mundial y su posterior propagación hacia el extranjero. Mientras que el arte ha ganado mucho respeto por sus principios éticos, las técnicas de Aikido son criticadas regularmente por ser demasiado suaves y poco prácticas para ser utilizadas en un combate real. Frecuentemente he sumado mi voz a este coro y mantengo que la naturaleza casual de la práctica en muchas escuelas actualmente deja a los estudiantes con expectativas irreales de lo que pueden esperar lograr si sus habilidades fueran alguna vez puestas a prueba en un encuentro de la vida real. Aún creo que la práctica contra los ataques “ceremoniales” sin vida, sin la aplicación de atemi y las técnicas de inmovilización convincente nos dejan verdaderamente vulnerables ante una situación de vida o muerte.

 

Habiendo dicho esto, el cómo continuar específicamente añadiendo un fuerte elemento de “realismo” al Aikido, es totalmente otra cuestión. Se han propuesto varias mejoras tales como enseñar técnicas de ataque, incorporar el uso libre del atemi, añadir técnicas de defensa propia, etc. Todo esto con la intención de compensar las deficiencias técnicas percibidas en el Aikido.

Otra de las más frecuentes soluciones propuestas a este tema espinoso, es la introducción de la competición para añadir una dimensión realista y proveer una vía cuantificable para medir nuestras propias habilidades contra un oponente. Este argumento es a menudo enmarcado de tal manera que la medida de un sistema marcial se basa en como el practicante actúa, o como actuaría durante un enfrentamiento. Por ejemplo, si dos quintos dan, uno en judo y otro en karate se enfrentaran, ¿quién sería el vencedor? ¿Es el taekwondo superior al kung fu? Un aikidoka que no posee ningún entrenamiento complementario en otra disciplina, ¿puede defenderse contra un exponente de cualquiera de las otras artes marciales más orientadas al combate? Tal especulación es interminable y no conduce a ningún tipo de consenso.

El ejemplo más claro del concepto de competición aplicado al Aikido, es el sistema Tomiki, el cual fue inspirado filosóficamente por el pensamiento de Jigoro Kano, fundador del Judo. Kenji Tomiki, un discípulo de la preguerra de Kano y de Morihei Ueshiba y un exitoso competidor de Judo. Desarrolló un sistema deportivo de Aikido que fue lanzado a través del club de Aikido de la Universidad de Waseda en los años 50. Los enfrentamientos de este estilo se conforman con un oponente armado con un cuchillo falso y otro que actúa como defensor. Después de un tiempo específico se invierten los roles y se cuentan los puntos para determinar quién es el ganador. Además de las competiciones, este sistema de Aikido deportivo incluye la competición de kata. Tomiki Sensei hizo varias modificaciones a su sistema y, desde su muerte en 1979, sus estudiantes más avanzados han continuado bajo la bandera de la Asociación de Aikido de Japón. Existen tal vez más de cien escuelas y clubes alrededor del mundo que siguen el sistema Tomiki… (artículo entero en la revista).

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