Laia Talarn: Judo, juventud y criterio

Por Ferrán Piqué / Montse Coque

Leva la mitad de su vida en esto del JUDO, cuando hace diez años se iniciaba de la de la mano de Paco Franco en las Escolapias; y en esa fenomenal fábrica de cantera catalana que gestiona Paco Franco y ha ido creciendo y evolucionando LAIA TALARN que con tan solo 20 años se ha subido ya en varias ocasiones a podios tanto de campeonatos nacionales como internacionales. A sus espaldas dos participaciones consecutivas en campeonatos de Europa, en 2010 en el Sub-20 de Sofía en Bulgaria lograba la séptima plaza, y en el pasado año, en el sub23 de Moscú con un sorteo despiadado que la emparejaba con la húngara y a la postre campeona Abigel Joo, caía en primera ronda tras un igualadísimo combate. A día de hoy LAIA TALARN se presenta con unas credenciales colmadas de motivación y humildad fundadas y afirmadas a base de trabajo y esfuerzo que la indican como uno de los nombres a no perder de vista en el futuro.

Sobre la elección del JUDO como su deporte y sus inicios, Laia explica cómo cayó en un lance casual del destino: “Sí, la verdad es que fue toda una casualidad, cuando tenía 10 años nos mudamos de piso y tuve que cambiar de colegio a las Escolàpies Llúria donde estuve hasta que empecé la universidad. En realidad quería hacer baloncesto y en la fila de padres que había formada en las oficinas del colegio para apuntarse a las extraescolares mi madre conoció a los padres de las que actualmente hoy son mis compañeras de club, estaba en una edad con mucha reticencia para practicar esta disciplina porque pensaba que el JUDO era más bien un deporte para chicos. A mis padres les convenció la idea por completo porque también vieron que había muchas en el club y que por probar no se perdía nada, así que un día me llevaron de la oreja a una clase y hasta ahora.”
Y ahora para Laia el JUDO es toda una forma de proceder “Es vital para mí el JUDO y se ha convertido en una parte muy importante de mi vida a la que dedico muchísimo tiempo y ganas. Me ha educado y disciplinado con los horarios que marca en mi vida cotidiana, en el día a día, me enseña que los objetivos se cumplen y vienen tras la combinación de esfuerzo y sacrificio, hay que trabajar muy duro para lograr cosas y eso es toda una educación para cualquier ámbito de la vida.”
También detalla cómo es compatibilizar sus estudios universitarios con la alta competición en un deporte como el JUDO: “Me ayuda a desconectar de la universidad, que tampoco quiero descuidar porque es lo que me labrará mi futuro, me despeja la mente del día a día y organizo mejor las ideas en la mente. El JUDO me ha enseñado lo que significa el sacrificio, la mayoría de veces sin recompensa, y la perseverancia, porque a pesar de todo hay que tener paciencia y seguir adelante. Me proporciona equilibrio y orden en mi vida. Tener que entrenar, viajar y lo que esto conlleva a la fuerza hace organizarte y tener que priorizar unas cosas sobre otras… (artículo entero en la revista).

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