El último ninja

Por Sylvain Guintard

Saiko Fujita

La entrada en la vía del ninja
Mi abuelo me felicitó por haber practicado durante cuatro meses con los yamabushi. Él creyó que mi cuerpo y mi mente estaban listos para recibir las técnicas de Ninjutsu.

Él me hizo la siguiente pregunta: “¿Quieres realmente aprender la técnica de Ninjutsu de nuestra familia? Respondí: Si. Entonces me llevó al altar de los antepasados de la familia para realizar una ceremonia solemne. Yo reformulé mis deseos, de acuerdo a nuestra tradición, mirando a mi padre y a mi abuelo. Como es habitual entre los guerreros, al final de la promesa entrechocamos las guardias del sable largo (katana) y el corto (wakizashi).
A partir de ese día ya no era el nieto de mi abuelo, sino el discípulo del 13º Patriarca de la escuela Koga.

El maestro Shintazaemon a continuación, leyó las tres primeras reglas a su discípulo: nunca mientas a tu señor; demuestra comprensión; ten un cuerpo de luz. Mi primera formación fue dominar la técnica de la respiración, para tener siempre una respiración regular, ya fuera durante el esfuerzo o en reposo.

El segundo nivel fue el trabajo de la resistencia para caminar y correr. Ser capaz de hacerlo sobre la punta de los pies, como los ascetas del Shugendo (yamabushi) durante ejercicios en la montaña. Durante dos horas cada día, y temprano por la mañana, me entrenaba en la respiración y las formas de caminar y correr. A continuación, durante una hora diaria estudié la historia de Japón, sus costumbres tradicionales y el folclore. La siguiente hora, me dediqué al aprendizaje de los ideogramas (Kanji) y de los tres tipos de caligrafía. Este fue mi programa antes del almuerzo. La tarde comenzaba con la práctica de endurecer las armas naturales del cuerpo, en particular, el extremo de los dedos de las manos y los dedos de los pies, utilizando arena y arcilla, entonces el propio suelo.
Más tarde abordé los ejercicios para fortalecer ligamentos y músculos de la mano para adquirir una garra que pudiera usarse para apresar. Con rapidez también fue capaz de permanecer más de una hora suspendido solamente por los dedos.

Después de un mes aprendí a caminar usando el exterior del pie empezamos los ejercicios de flexibilización de todas las articulaciones. Estos ejercicios extremos son indispensables para obtener armas naturales capaces de atravesar y perforar la piel si se tocan los puntos vitales en combate real. También era instruido en los saltos y técnicas de lucha cuerpo a cuerpo, con manos desnudas y con armas”

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